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Felipe Subero y Rosa Lorente - |
Un día
cualquiera estás viendo la televisión y dicen que el número premiado de
la ONCE es el 54.135 y cuando vas a tu cartera y lo compruebas te das
cuenta de que te han caído 35.000 euros del cielo. En ese momento
empiezas a pensar en qué invertirlos y comienzas a celebrarlo con todos
tus conocidos. Y es que 35.000 euros son casi seis millones de pesetas,
que no vienen nada mal y menos aún en época de crisis. Esto fue lo que
le ocurrió a diez calagurritanos el lunes 6 de abril. Nueve de ellos
recogían sus cupones en la Frutería La Huerta y el décimo lo compraron
al vendedor Manuel Tomás Vázquez, que siempre vende los cupones en la C/
Bebricio. Este lotero recuerda que ya ha repartido tres veces el primer
premio y cuatro el segundo premio, pero que a él nunca le ha tocado "y
mira que juego", bromea Vázquez.
Todos los premiados y conocidos de los fruteros del establecimiento La
Huerta se acercaron durante el martes 7 para darles la enhorabuena y
festejar esos 35.000 euros que aparecieron por arte de magia en sus
bolsillos y que utilizarán para "los préstamos y todas esas cosas que
nos martirizan y otros los repartirán con las hijas", afirma Felipe
Subero, uno de los dueños de la frutería.
Este establecimiento, siguiendo con la tradición de la antigua dueña,
hace de intermediario otorgando nueve cupones a siete de los clientes
fijos de la frutería, eso sí siempre acabados en 5 pero cada día un
número diferente. Uno de los clientes para los que guardan el cupón
siempre se lleva tres para repartirlos con gente de fuera de la
frutería.
Los dos propietarios del establecimiento, Felipe Subero y Rosa Lorente,
han señalado que sintieron mucha alegría y emoción al repartir tanto
dinero entre sus clientes habituales y que a ellos les ha dado una gran
tranquilidad, ya que sólo llevan tres años en esta frutería y con este
dinero extra "tiraremos mucho más ligeros y mejor", señalan.
A día de hoy todavía son muchos los clientes que cuando entran en la
frutería o se los encuentran por la calle les dan la enhorabuena por
haber repartido el premio.
El resto de clientes que no han sido premiados no han pedido más cupones
porque saben que son meros intermediarios, no vendedores. Si bien es
cierto que "dos mujeres nos dijeron: todos los días viviendo aquí y no
lo cogí. Pero yo ya le dije que durmiera tranquila porque no los
vendemos aquí, sino que los tenemos apalabrados con los clientes",
aclara Felipe Subero.
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