 |
-
Representantes de las peñas colocan el
pañuelo a Quitiliano
- |
La Glorieta
del Ayuntamiento estaba abarrotada. Eran las 11:45h. y Quintiliano ya
tenía puesto su pañuelo rojo. La gaseosa, el colorante, el champán y el
zurracapote se notaban en el ambiente. Los calagurritanos defendiendo
sus peñas se pusieron sus camisas y se echaron a la calle. La multitud
era variada, grupos azules (peña Riojana), granates (El Hambre), verdes
(El Sol), rosas (La Moza), negros (Calagurritana) y también los había
rojos (Philips). Más que nunca se notaba la presencia del Club Taurino,
que este año llegó a las fiestas con motivos para estar orgulloso, la
Reina de las Fiestas, Irene Beisti, pertenece a su club. Llegó el
momento: ¡Calagurritanos!, ¡Calagurritanas! ¡Viva San Emeterio y San
Celedonio! Y la multitud respondió: ¡Viva! Desde ese momento, la fiesta
estaba servida. Las charangas comenzaron a tocar, las carrozas a
desfilar y la gente comenzó siete días de diversión. Cada una de las
peñas fue mostrando el trabajo desarrollado a lo largo de los últimos
meses: su carroza. Cada una de ellas trataba sobre un tema diferente de
la ciudad, pero todas estaban presididas por las representantes de las
peñas vestidas de gala. Este año las reinas de las peñas fueron: Mónica
Gurrea (El Sol), Miriam Losantos (Riojana), Dafne Peinado (Philips),
Irene Beisti (Club Taurino), Patricia Gómez (Calagurritana), Marta
Campos (La Moza) y Saray Morrondo (El Hambre).
Las peñas recibieron una subvención de 500 euros por participar en el
concurso de carrozas, ya que es necesario realizar una inversión para
poder mostrar la carroza a los calagurritanos y turistas y llevar el día
del chupinazo a la representante de la peña como se lo merece. Una vez
realizado el concurso, el jurado decidió las carrozas premiadas. Ante la
sorpresa general el jurado decidió dejar desierto el primer premio del
concurso de carrozas. Los 600 euros del premio quedarán acumulados para
el próximo año. El segundo premio, 400 euros, fue para la peña Riojana
con su "barco pirata" y el tercer premio fue para la Peña Philips con
una alegoría reivindicativa sobre el estado de los yacimientos
históricos de Calahorra. La decisión de dejar el premio desierto no
gustó a las peñas y al día siguiente, en la entrega de premios del
concurso, se oyeron voces y silbidos en señal de protesta.
|