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El colegio de La Milagrosa acudió a su cita con San Blas (Foto S. P.) - |
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Escolares del colegio Santa Teresa de Jesús - |
Niños y
grandes cumplieron con la tradición de acudir a la Catedral de Calahorra
para bendecir sus roscos y así poder disfrutar de la merienda más dulce,
cargada de gominolas, chocolate y bizcocho. Los mayores tampoco
dejaron pasar la oportunidad y acudieron a la Catedral para bendecir sus
roscos o cualquier otro alimento, tales como café, sal, azúcar y todo
tipo de condimentos para posteriormente mezclarlos en casa y así contar
con la bendición y protección del santo en todas las comidas. San Blas
se caracteriza por ser poseedor de poderes curativos para la garganta,
tradición que proviene del S. IV, cuando según reza la leyenda, San Blas
posó sus manos sobra la cabeza de un niño y logró salvarle, ya que el
joven tenía una espina de pescado atravesada en la garganta.
El miércoles el patio de la Catedral de Santa María estaba repleto.
Todos los alumnos de los diferentes centros educativos de la ciudad y
del centro ocupacional Áncora estuvieron presentes en la bendición.
Además, todos aportaron sus donativos, ya que la Asociación de Amigos de
la Catedral donará todos los beneficios que obtuvo durante el reparto
del gran rosco a las hermanas de San Vicente de Paul de Calahorra, que
han visto destruidos los orfanatos que regentan en Haití debido al
terremoto que ha arrasado gran parte del país.
Un rosco de 100 kilos
Niños y mayores portaron los tradicionales roscos de San Blas, aunque el
protagonista de este año volvió a ser el elaborado por el
panadero-repostero de la Tahona Mi Pan, Félix Herce, que como cada año
volvió a donar un rosco de unos 100 kilos, de 2,5 m. de diámetro y del
que se obtienen unas seiscientas raciones. Todos los años cuenta con una
gran aceptación, pero este año hubo más motivos. Los beneficios
obtenidos eran para una buena causa y tanto pequeños como mayores
hicieron fila para esperar su turno y poder disfrutar del 'gran rosco'.
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