 |
-
La representación está cuidada hasta el último detalle |
 |
-
Escena de la Oración en el Huerto de los Olivos - |
El fin de
semana del 27 y 28 de marzo se celebró el Mercafórum,
que atrajo a miles, de turistas a la ciudad. Las diferentes actuaciones
y los puestos instalados en las calles Mártires y Grande estuvieron
repletas durante el sábado y domingo. El jueves, 1 de abril, el Paso
Viviente volvió a ser el responsable de la gran afluencia de personas de
localidades vecinas a la ciudad, ésta vez con la escenificación de la
Pasión de Cristo.
El contenido de la representación se repite cada año, ya que la
recreación del Calvario y Muerte de Jesús no permite muchas variaciones
en las escenas, donde son los cientos de voluntarios que participan como
actores los que hacen posible que este tradicional acto de la ciudad
siga contando con ese toque mágico y con tanta aceptación por parte de
los ciudadanos.
En torno a las 21 h. Jesús llegó montado en la borriquilla a la Última
Cena, que se representa frente al colegio público Quintiliano. En ese
momento se revivió la Eucaristía junto con la bendición del pan y el
vino. Posteriormente, Jesús fue delatado por Judas y los romanos lo
trasladaron hasta el Tribunal de Sanedrín (aparcamiento del Silo), donde
fue juzgado ante la mirada de cientos de asistentes, que tampoco se
perdieron el juicio de Caifás, que fue el que decidió la tortura y
muerte de Jesús.
Una vez condenado, fue conducido hacia el Calvario, portando la cruz de
madera y la corona de espinas mientras fue azotado por los soldados
romanos a lo largo de la avenida calagurritana.
La crucifixión
Tras llegar al final de la avenida Valvanera, comienza a ascender por el
monte donde se clavará su cruz entre las de los dos ladrones, que
también fueron condenados. El llanto de la Virgen María acompaña en la
dramática escena a las frases de Jesucristo previas a su crucifixión.
Así, una vez clavado en la cruz de madera, los asistentes revivieron los
últimos momentos de la vida de Jesús, finalizando la representación tras
la crudeza de la muerte precedida por una interminable agonía que da
paso a la esperanza con la Resurrección de Jesucristo.
|